El fabricante germano Opel
(división europea del coloso americano General Motors) fabricó
entre 1972 y 1977 la Serie B de su modelo Commodore, basado en el Opel Rekord
D, del que venía a ser una versión más grande y lujosa. En esos
primeros años 70, con sus 4,61 metros de longitud y 1,73 metros de anchura, el
Commodore se enmarcaba dentro del segmento medio-alto, situado
entre los más populares Kadett y Ascona y el
propio Rekord, y teniendo en los peldaños superiores a los más
grandes, lujosos y representativos modelos Kapitän,
Admiral y Diplomat.
Con un esquema clásico de motor delante y
propulsión a las ruedas traseras, el Opel Commodore era un coche de aspecto
agradable y línea moderna (para la época), aunque tal vez algo impersonal, que
se ofrecía en dos carrocerías: una berlina de 4 puertas y un coupé de dos
puertas y tres volúmenes (abandonando la línea fastback que exhibía el
coupe de la Generación A de los Commodore).
Mecánicamente hablando, este coche podía ir
equipado con dos motorizaciones, en ambos casos motores de 6 cilindros, uno de
2.500 cc y otro de 2.800 cc, con potencias que iban desde los 115 del primero a
los 160 CV del motor 2.8 de inyección equipado por el Commodore 2.8
GS/E.


(Arriba, un Coupé GS/E, y abajo foto
publicitaria de la época)
Como en las fotos puede apreciarse, el
Coupé GSE resultaba sin duda el modelo más atractivo de la
gama Commodore, con un aire y prestaciones de un deportivo
pero sin renunciar al confort y a la practicidad, ni a la capacidad para poder
viajar 4 adultos cómodamente con todo su equipaje.
No se tardó mucho en hacerse versiones de
competición basadas en el Commodore, tanto para rallye como en
pruebas de velocidad / resistencia. En la foto, puede verse un atractivo
ejemplo de Gr. 2:

Pues bien, el fabricante Carrera nos presenta dos versiones
deportivas de este Coupé, pero pertenecientes al siempre espectacular y
desmesurado Gr. 5, o sea, los conocidos como "siluetas", siendo tan brutales y
exagerados los aditamentos aerodinámicos, que se le puso al bólido el
sobrenombre de "Jumbo".
El primero es el Interserie 1974, con la Rfa. 27211

Y el segundo es el Pan Am, con la rfa. 27212

Lo primero que hay que decir es que aún dentro
de la caja, el Opel Commodore de
Carrera impresiona: sus abultadas aletas traseras, su
prolongado spoiler delantero y, sobre todo, ese desmesurado alerón trasero
(ríete tú de los tuning actuales) le confieren un aspecto sumamente agresivo y
musculoso, y su considerable tamaño "llena" las voluminosas urnas propias de
Carrera.

Una vez en nuestras manos, la imagen de
agresividad se convierte en una incuestionable sensación de solidez al tacto:
su elevado peso (en mi balanza no de precisión superó de largo los 100 Gramos)
y la robustez y grosor del plástico de la carrocería nos recuerdan a un tanque.
En este punto, sin duda, estamos ante un auténtico producto
Carrera.
Examinándolo más de cerca, podemos disfrutar
del lujo en los detalles de la carrocería, y de su excelente pintura y
tampografía, que, lamentablemente, no tienen equivalencia en el espartano
interior, donde sólo ofrece una bandeja a media altura de color negro y sin
apenas detalle, con un piloto de medio cuerpo, las barras antivuelco y alguna
cosa más. Un elemento particularmente logrado -y en lo que no siempre acierta
Carrera- son las espectaculares llantas BBS, verdadero lujazo para la vista
...

Siguiendo con el examen exterior de nuestro
protagonista, este coche es realmente muuuuy grande. No me resisto a medirlo y
me dan ¡¡175 mm de longitud!! que en escala 1:1 equivaldrían a ...
¡¡5,60 metros!!
No tengo referencias de las cotas del modelo
1:1, por lo que no puedo juzgar si el modelista se ha pasado o si, lisa y
llanamente, el modelo reproducido era tan exageradamente grande en su versión
real.

Incluso si lo comparo con el nada compacto
yanqui Ford Torino Talladega del mismo fabricante, que resulta
ser un poco más corto que el bestial Gr. 5, como se aprecia en la foto:

De hecho, con ese tamaño sólo encontramos a los
Dodge Charger Daytona y a los Plymouth
Superbird, también de Carrera, que creo son los coches de
serie más grandes que actualmente se fabrican a escala 1:32.
Analizando el chasis desde su lado inferior
observamos las abundantes novedades: sin dejar de ser inconfundiblemente
"Carrera", no es igual al chasis ofrecido por los clásicos modelos
DTM o los innumerables coches yanquis:
1º) En primer lugar, ha desaparecido el
ya clásico imán desplazable que el fabricante solía solocar en el centro del
chasis, por delante del motor, siendo sustituido por un imán de
neodimio en forma de barra de enormes dimensiones, que puede desprenderse
desatornillando su soporte desde el exterior, sin necesidad de abrir el coche.
Detrás del motor y por delante del eje trasero va otro imán también muy grande,
que por lo bajo del chasis en este punto, queda realmente próximo a la pista.
¡Y aún puede acercarse más al raíl colocando una plaquita de plástico entre el
imán y el chasis!
2º) En segundo lugar, la guía es
diferente, y se construye en dos piezas: un semicírculo insertado en
el chasis, y una "quilla" o pala que se inserta a presión dentro de la pieza
anterior, haciendo mucho más fácil su sustitución.

(A la izquierda, la nueva
guía, y a la derecha la clásica)
3º) El interruptor para el cambio de polaridad
se mantiene, aunque no en su lugar habitual y con una palanca de accionamiento
más pequeña.
4º) En cuarto lugar, aún siendo analógico,
el coche dispone del hueco para colocar el chip y digitalizarlo en una
operación relativamente sencilla (aunque mi ignorancia en esa materia
me impida meterme en explicaciones más profundas.
5º) Además, la guía ha sido dispuesta
en una posición muy atrasada, por detrás del eje delantero, ya que no
queda sitio delante, ocupado por el dispositivo de las brillantes luces de
xenón, tan impresionantes con el coche en marcha como algo anacrónicas: en un
vehículo de 1974 choca un tanto ese haz de luz blanquísima y brillante, más
propia de un Vectra de última generación.
6º) Por primera vez, el número de referencia
está grabado en el chasis.

Que los imanes nuevos son enormes, lo prueba
esta fotografía, donde los dos que se ven en la parte superior son los que
lleva el Commodore, y el rectagular de la parte inferior de la
fotografía es el que llevaban antes los Carrera justo por delante del
eje trasero, habiendo al lado un imán de botón propio de los coches
Ninco:

Desmontado el coche, nos encontramos con la
maraña de cables propia de los coches Carrera, y aquí sí que no hay innovación
...

Con un simple vistazo, se comprende el enorme
peso que el pequeño motor Mabuchi debe mover
Pese al buen tacto de los neumáticos y al
voluntarioso motor, con los dos imanes puestos y en pista Ninco el
coche apenas se mueve y al entrar en la curva más cerrada, donde debe aflojarse
el dedo del gatillo, se queda inmóvil, literalmente clavado a la pista. Incluso
en las pistas Carrera, con raíles de menor atracción magnética, sería
recomendable desprender el imán más retrasado para que el vehículo evolucione
con cierta alegría.
En suma, dos preciosidades que incorporan
muchas novedades propias de la nueva generación de los Carrera sin perder los
rasgos que siempre han caracterizado al fabricante alemán: coches resistentes,
muy pesados, bien detallados y claramente orientados hacia la vitrina, aunque
¿quién se resiste a "volar" sobre la pista con un "Jumbo"?


Nota: Gracias a Jorge Luis por permitir la
reproducción de su artículo.