El primer coche decorado como una obra de arte lo fue por
Sonia Delaunay (1885-1979),
nacida Sonia Terk en Gorodisce, Ucrania, casada en 1910 con
Robert Delaunay.
En 1925 pintó para la 'Exposition Interationale
des Arts Decoratifs et Industriels Modernes' un primer coche, que
no es el que se suele reproducir (luego se ve porqué) sino un
Ariès propiedad del periodista Kaplan pintado con los colores
de la tela del vestido que luce la modelo de Jacques Heim, ante la entrada del
Pavillon du Tourisme.

Esa exposición, que da lugar al fértil movimiento
'ArtDéco', representa un momento álgido en la producción de
Sonia, en la que sus telas instantáneas llevaban a la vida cotidiana sus
experimentos artísticos, en los que destacó por el aporte de la luz y el color
al arte moderno. Ya en 1914 había presentado sus trabajos de la descomposición
de la luz. Y a partir de ese momento se dedicó a aplicarlo a telas,
encuadernaciones, mosaicos, tapices, objetos cotidianos.
En 1967 la sociedad Matra encargó a Sonia Delaunay la
realización de un ArtCar sobre el Matra 530. El bosquejo se
materializó en agosto de 1967 y se presentó en la exposición
'Realités' en setiembre. La acompañaban un Renault
4 por Arman, un Simca 1000 por
Agam y un Opel Kadett por
Vasarely.
Matra 530 Delaunay, Bagatelle, Copa Luis Vuitton
2001
En 1973 Hervé Poulain presentó su obra
'L'Art et l'Automobile'
y en 1975 leva al cénit la fusión de esos dos mundos con su participación en Le
Mans con el
BMW 3.0 CSL decorado por
Alexandre
Calder. Ocupaba el 5° lugar de la prueba después de 9 horas de
carrera, cuando un percance mecánico le obligó a abandonar. No importa, el
bólido de color rojo, azul y amarillo causó sensación, ¡y el piloto aficionado
compitió con los campeones profesionales!

Toda la historia de los ArtCars de Hervé
Poulain merece otra entrada futura, pero ya famoso gracias a ello, en
la primavera de 1977 se acerco a la casa de Sonia Delaunay,
entonces ya con 92 años, y le propuso, como haría con otros artistas, decorar
una maqueta 1:10 de un Bugatti 35 a su gusto. Hervé Poulain
preparaba una exposición para la inauguración del Centro Georges
Pompidou en junio de ese año, y encargo la realización de esas
maquetas a diversos artistas.
La vieja dama, a la que sólo la muerte le quitó la vitalidad con la que
afrontó su existencia, le entregó al cabo de unas semanas una maqueta cubierta
de trozos de papel de colores, pegados con cierta dificultad y descuido sobre
la maqueta. Un primoroso trabajo de pintura dejó para la posteridad ésto:

Sonia Delaunay falleció dos años después, tras una larga vida llena de
creación.
En 1991 para la edición de la reunión Automobiles
Classiques en Bagatelle (en lo que ahora se conoce
como Trofeo Louis Vuitton) se presentó un Bugatti 35 pintado
con el despliegue de color imaginado por Sonia Delaunay catorce años antes. El
propietario, Marc Nicolosi, se dejó convencer por el
organizador de la prueba que tenía el permiso del propietario del trabajo para
pintar su bólido azul con los brillantes colores. La decoración se mantuvo por
un periodo estricto de 3 años tras los cuales se revertió a su azul original y
volvió a los museos.
En conmemoración de la exposición se hizo un reportaje publicado en
Automobiles Classiques en su número 48 de febrero de 1992.
Mientras intento buscar una buena foto del coche como quedó con la decoración
de Sonia Delaunay, podemos ver el coche de Marc Nicolossi negociando una curva
en
Nordschlieffe, en 1976: