Un amplio y luminoso hall de entrada con un mostrador para atender a los visitantes y adquirir las entradas nos encamina al inicio del recorrido, por un pasillo situado a la izquierda, que iremos siguiendo bordeando un espacioso patio interior en el sentido de las agujas del reloj, finalizando la visita en el mismo hall inicial, que sirve igualmente de salida.

La información ofrecida por el M.A.M. refiere albergar más de 85 modelos, aunque el día de nuestra visita no conté más de ochenta, apreciándose huecos vacíos donde seguramente había estado colocado alguna pieza del Museo. Éste se organiza en espacios temáticos que ilustran la evolución estética y locomotora de la automoción, abarcando desde el Winner de 1898 (prácticamente un coche de caballos con motor), hasta un modernísimo prototipo de hidrógeno del año 2010.

inline-image

inline-image

Pasado y futuro de la automoción, reunidos en un mismo espacio

A derecha e izquierda de un amplio pasillo se encuentran estacionados interesantes vehículos históricos, empezando el recorrido por los más antiguos, y pudiendo este narrador comprobar que el Museo centra su atención en los coches de principios del s. XX y en los del período de entreguerras (los felices 20 y los tumultuosos 30). Algunos de ellos disponen además de maniquíes vestidos con ropaje de la época y perfectamente caracterizados, lo que añade un plus de realismo a la ambientación, hallándose colgadas de las paredes a veces fotografías, otras veces piezas, como llantas o rejillas de radiador, e incluso artilugios originales de la época, como maletas, sombrereras, bolsas de palos de golf, raquetas de tenis, cestas de picnic, gafas, gorras y tocados.

inline-image

Un Buick de 1916, con una pareja de recién casados iniando su motorizada luna de miel

inline-image

(originales motivos decorativos, como radiadores de coches antiguos)

Como admirador confeso que soy de los turismos norteamericanos, no pude por menos que sentir una especial emoción al poder admirar la respetable cantidad de representantes de los USA, muchos de ellos verdaderos "pata negra", y algunos de ellos auténticos incunables: desde el mencionado Winner de 1898, desfilaron ante mis ojos Auburn, Buick, Cadillac, Cord, Chrysler, Ford, Nash, Packard, Pierce-Arrow y Studebaker, entre otros, que exhibían sus vistosos cromados y (en la mayoría de los casos) voluminosas carrocerías, ofreciendo una gran variedad de vehículos tanto en lo tocante a la época (del modelo de 1898 a un extravagante Excalibur de 1985), como en las configuraciones externas, pudiendo verse desde un hot rod biplaza fabricado sobre la base de un Ford de los años '30, hasta una limousine descubierta fabricada por Packard y usada habitualmente por el mismísimo presidente Roosevelt.

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

diversas fotografías del materal yankee existente en el MAM.
el feliz narrador posando delante de un fabuloso Cord Sportman Supercharged de 1937

Hay también una pequeña sección dedicada a los vehículos utilitarios, con muy pocos (seis o siete), pero representativos modelos, desde un Fiat Topolino hasta el Austin Seven, pero pudiendo apreciarse la imperdonable ausencia de nuestro popular 600, o del revolucionario -en su día- Mini.

inline-image

(el modesto Austin Seven contribuyó a la popularización del automóvil en la Inglaterra los años 30, y era popularmente conocido como el coche del boticario)

Sin embargo, predominan en la colección los automóviles deportivos, o las berlinas y coupés de gran lujo, pertenecientes a las más selectas marcas, como Aston-Martin, Bentley, Bugatti, Delage, Ferrari, Hispano-Suiza, Jaguar, Lancia, Mercedes-Benz, Minerva, Packard o Rolls-Royce, con claro dominio de los fabricantes norteamericanos, franceses, ingleses, alemanes e italianos.

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

inline-image

La exposición se completa con una breve muestra de coches de competición, que abarca desde la resistencia hasta el rallye, una mini-colección destinada especialmente al lujo inglés: Rolls-Royce, Bentley y Jaguar; y varios curiosos vehículos de energías alternativas, desde un Stanley Steamer de 1910, impulsado a vapor, hasta un coche con placas fotoeléctricas solares, y el mencionado vehículo que usa como combustible el hidrógeno. Además, en unos espacios específicos se contienen una exposición denominada la "Galería de los Motores", y la colección "De Balenciaga a Schiaparelli", con una (sic) "selecta muestra de más de 300 sombreros de alta costura, sombrereras y maletas de época", como reza el tríptico facilitado con las entradas.

inline-image

inline-image

inline-image

primer modelo es un viejo conocido de los aficonados al slot. El incombustible Porsche 911 le sigue, y abajo del todo, un Venturi)

inline-image

La conclusión final es que para Museo, el material es escaso, y falto, sobre todo, de modelos representativos de la evolución del automovilismo en España (eché en falta algún Pegaso, los Seat, los Renault de mi infancia). Eso sí, para colección privada es una maravilla, y son muchos los vehículos incunables, todos ellos con un grado de restauración magnífico, además de la presencia de curiosas piezas, como este aerodinámico Tatra checoslovaco de 1947, obra del ingeniero Hans Ledwinka, amigo de Ferdinand Porsche, y que se inspiró en el Volkswagen Escarabajo:

Tatra 1947

Tatra (1947)

Los precios oscilan entre los 3 Euros para niños, y los 6 para adultos no residentes en Málaga, francamente asumible, y que proporciona un disfrute muy superior al coste de la entrada.