Mi primera alegría fue ver que estaba Diego Ripoll, con su tenderete de repuestos, gomas, llantas, chasis, carrocerías, e incluso sus coches montados a partir de descartes de la línea de producción de los Grand Prix Legends, que hicieron furor.

Como era la primera vez que acudía a Vic nadie lo esperaba, pero poco a poco la posibilidad de cambiarles las ruedas a los viejos coches de slot o encontrar llantas para completar un proyecto fue encontrando adeptos. Pude presentarle a un amigo y el me presentó a su vez a unos cuantos.

Pano_L1047548 FiraVic SlotClassic (by delfi_r)

Además estaba justo detrás de Jordi Molist y los amigos de Castelló de la Plana y pude hacer una foto que tiene trampa.

La concentración de coches clásicos acaso no fue tan vistosa como otros años, pero no estaba nada mal.

L1047558 FiraVic SlotClassic (by delfi_r)

Había desde Mini de todas clases....

L1047545 FiraVic SlotClassic (by delfi_r)

A una buena selección de Renault Turbo, un clásico en tierra de Rally Catalunya-Costa Brava.

L1047527 FiraVic SlotClassic (by delfi_r)

También había rarezas provinientes del Japón

L1047537 FiraVic SlotClassic (by delfi_r)

Y superlativos coches americanos.

Entre las piezas de slot había muchas antigüedades, y piezas de 'coleccionista' y pocas ofertas de liquidación. Había colecciones completas puestas a la venta y vimos cambiar de manos HobbyClassic primerizos y SlotClassic más o menos recientes. Los vendedores extranjeros tenían

Entre los compradores poca alegría, pero había muchos vendedores, que intercambiaban cromos con rapidez, acaso tengan que hacer una previa para que ellos se intercambien las cosas y no se mezclen con trapicheos en medio de la plaza. Sobre todo los vendedores ingleses y árabes que se gastan al final del dia en lo que traen los de aquí lo que han ganado con lo que traían ellos para aprovechar las diferencias de precios entre los distintos mercados.

Al final del día aprovechamos para confraternizar y saber más unos de otros que eso también tiene de bueno las ferias y mercados. También pude ver entre las cajas de descartes un vistoso D50 amarillo:

Este es un claro signo que pronto veremos el Lancia Ferrari D50 que pilotó André Plette en el Gran Premio de Bélgica de 1956. La versión definitiva tiene un detalle importante distinto de lo que se vé aquí, que desvelaremos en su momento.