Una serie de entradas dedicadas a las mujeres piloto debe empezar por la que sin duda fue la más grande de todas.

Elizabeth Junek - Eliška Junková

Elizabeth Junek
Elizabeth Junek (Kashova de soltera). La suya fue una carrera meteórica, y lamentablemente breve, casada con el banquero y también piloto checo Cenek Junek, desarrolló su carrera deportiva a finales de los años 20.
Su primera participación internacional fue en la Targa Florio de 1927, dónde se mantuvo en cuarta posición –delante del eventual ganador Ernesto Materassi- hasta que su dirección se averió. De ahí a su primera visita al Nürburgring (no al descafeinado y bastante simplón circuito actual, sino al gigante original del que otro día hablaremos) y a su primer resultado notable: cuarta posición en el Gran Premio de Alemania.
En 1928 volvió a Sicilia, dispuesta a ganar la Targa Florio. Y ¡vaya espectáculo! Con un Bugatti decorado en sus colores nacionales (amarillo y negro) Elizabeth Junek tomó la salida rodeada de los mitos de la época: Nuvolari, Dreyfus, Campari, Divo, Borzacchini, Chiron y Divo.

En la primera vuelta, un Campari dispuesto a poner tierra de por medio con su gran rival Divo tomaba el mando, mientras los cronometradores confirmaban que en segunda posición se encontraba la sorprendente Elizabeth Junek. Una segunda vuelta absolutamente sensacional de Junek, en tiempos inalcanzables para Campari o Divo la pone en cabeza.

Es buen momento para recordar que las vueltas al circuito de Madonie, en Sicilia, eran cada una de unos 107 kilómetros, y que la Targa Florio venía a durar unas 7 horas y media. La gesta es extraordinaria, ya que, con la panorámica que dan 72 años transcurridos, ese momento es básicamente la única ocasión en la que una mujer ha liderado un Gran Premio contra la mejor oposición masculina existente. En las vueltas siguientes, y debido a una fuga en el radiador que complicó la situación, Elizabeth Junek se hizo adelantar tanto por Divo como por Campari, mientras Conelli y Chiron aprovecharon su larguísima parada para adelantar posiciones. Al final de la carrera, Elizabeth terminaba en quinta posición, delante de Fernando Minoia, Luigi Fagioli, René Dreyfus etc.

En 1929, y a consecuencia de la muerte en accidente de su marido durante la celebración del Gran Premio de Alemania, Elizabeth Junek se retiró de las competiciones


Esta lámina firmada por la propia Elizabeth Junek estaba en la colección de Ferdinand Porsche y quedó por vender en la subasta realizada en 2006.

Eliska Junkova: The Czech racing queen of the Jazz Age

[29-09-2004] By Brian Kenety
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En esta edición de 'Checos en la Historia,' Brian Kenety posa su mirada sobre la vida de la mejor piloto de carreras checa, sin distinción de género, Eliska Junkova, la "reina del volante" y belleza de la era del  Jazz, cuya carrera estelar acabó bruscamente cuando perdió en un accidente el amor de su vida.
 Eliska Junkova
Nacida en 1900, al alba de un nuevo siglo y en el inicio de la era comercial del automóvil, Alzbeta Junkova creció hasta ser sin duda la mejor mujer piloto en la historia del automovilismo, y la más famosa piloto checa en los circuitos de Grand Prix europeos.
Eliska, como le gustaba que la llamaran, nació en la localidad morava de Olomouc, en un tranquilo rincón del Imperio Austro-Húngaro, hija de un herrero y sexta de ocho hermanos, aunque sólo cuatro alcanzaron la edad adulta. Desde tierna edad soñó con viajar por el mundo y se empeñó en aprender lenguas extranjeras. A los 16 años hablaba Alemán y se defendía en Inglés, lo que le permitió emplearse en la sucursal en Olomouc de un banco hipotecario después de graduarse. Fue allí dónde se encontró con Vincenc "Cenek" Junek, un joven ambicioso que, licenciado del ejercito por una herida, recibió el encargo de poner en marcha esa sucursal. Siendo ambos testarudos debieron tener más de un encontronazo, pero cuando Cenek se mudó a Brno para abrir otra sucursal, se llevó a su empleada. Fue en Brno dónde Eliska empezó el estudio formal de idiomas extranjeros. No tardarían seis meses en mudarse ya como novios a Praga. Allí pasó los exámenes estatales de Inglés y empezó el estudio del Francés. Rechazando la oferta de matrimonio de Cenek se fue a Francia para estudiar el idioma trabajando en un vivero.

Eliska mantenía su sueño de viajar por el mundo pero un problema de visados le obligó a regresar desde Gibraltar dónde había llegado con la intención de embarcarse para Ceilán. Cenek fue a ver su amada Eliska en París , pero no en un lugar romántico al lado del Sena. Después de una larga separación se encontraron en el Salón del Automóvil. Cenek había prosperado en los primeros años de la República Checa y en 1921 era suficientemente rico como para permitirse su pasión por los coches de carreras.

Eliska Junkova recordaba más tarde haber pensado: "Si esa tenía que ser el amor de mi vida, era mejor amar los malditos coches." Pero no tardó en admirar los coches presentes en la muestra, especialmente los Bugatti. Al regresar a Praga recibió lecciones de conducción en secreto y consiguió su permiso de conducir. Mientras tanto Cenek había empezado a correr en serio. En 1922, venció en la carrera Zbraslav-Jiloviste actualmente la carrera de cuesta más antigua y finalmente se casó con Eliska. No tardaron mucho los Junek en empezar a competir juntos en carreras locales como un equipo de marido y mujer. Por culpa de su herida de guerra, Cenek tenía problemas para accionar el cambio, y Eliska hasta entonces 'mecánico a bordo' tomó el relevo. Primero un Mercedes y a finales de 1922 un Bugatti Type 30 que Cenek regaló a su mujer despues de una celebrada victoria en 1923. Se convirtió en la marca de Eliska.
The car of Eliska Junkova

Según el libro "The Amazing Bugattis," en Abril de 1924 Ettore Bugatti escribió a su amigo y fiel cliente Cenek en Praga, enviandole un esbozo de lo que sería el coche de 1924. Bugatti tambien desarrolló una amistad duradera con Eliska.


La primera carrera profesional de Eliska fue en 1923 al lado de Cenek. El año siguiente fue ella quien iba al volante al ganar la carrera de Lachotin-Tremosna, en Checoslovaquia, en la categoría de coches de sport. De la noche a la mañana se convirtió en una celebridad nacional.

Eliska fue la vencedora absoluta en 1925 en Zbraslav-Jiloviste. Los Junek compraron un segundo Bugatti para celebrarlo pero también para poder competir ambos por separado, pues los mecánicos a bordo fueron prohibidos en los circuitos europeos importantes, como lo había sido antes en USA. En 1926, Eliska Junkova era buena como para competir a lo largo de Europa en carreras contra los mejores adversarios masculinos de su tiempo. Eliska Junkova in Targa Florio
Los Junek era una pareja llena de glamour que aparecía frecuentemente en las páginas de sociedad de una joven Checoslovaquia en busca de héroes nacionales. Una muestra de la adulación que recibían datada de 1926: "Una bella pareja de deportistas; Junek y su esposa, su esforzado pupilo, en cuyo esbelto cuerpo late el corazón de un valiente y cuyas casi infantiles manos pilotan su bólido con una inconfundible seguridad a gran velocidad en las más cerradas curvas"


En 1927, Eliska consiguió la segunda posición en Klaussenpass en Suiza y un buen resultado  en la Targa Florio. Para preparar la carrera pasó un mes en Sicilia, anotando las 1500 curvas de cada vuelta. Eliska era una piloto que utilizaba más su memoria que su fuerza, y se la considera pionera entre los pilotos que recorren la pista a pie antes de la carrera, anotando puntos en el recorrido y estableciendo la mejor trazada en las curvas. Poco después venció en la categoría de los dos litrosen el Gran Premio de Alemania, en Nurbürgring, lo que la hace la primera mujer en la historia que venció en un Gran Premio. Un entusiasta abrazo del vencedor absoluto, el alemán Otto Merz, le produjo dos huesos rotos. Al difundirse su fama en Europa cambió su nombre a Elizabeth Junek. La prensa deportiva la llamó 'la reina del volante."

Para la Targa Florio de 1928 adquirió un nuevo Bugatti Type 35B, acabando quinta como hemos relatado. En Julio compartía el volante con su marido en el Gran Premio de Alemania en Nurbürgring, cuando este se mató nada más tomar el relevo.Completamente abatida vendió sus coches y abandonó las carreras. Nunca corrió en el Gran Premio de Brno, el más largo circuito de Gran Premio de los años 30, orgullo de la nueva nación Checa.

Eliska regresó a su otra pasión, los viajes. Partió para Ceilán y Ettore Bugatti le dio un nuevo coche de turismo y la empleó para conocer las posibilidades de exportación en el subcontinente

Eliska se casó de nuevo al acabar la Segunda Guerra Mundial, pero desde 1948 a 1964 las autoridades Comunistas, celosas de la vida de altos vuelos de la que había disfrutado, le impidieron salir del país. Pero vivió lo suficiente para ver caer el telón de acero, y alcanzar de nuevo el reconocimiento en la historia de las carreras de coches.
Eliska Junkova
En 1989, a sus 91 años asistió a una reunión de Bugatti en los Estados Unidos como invitada de honor. De sus logros, Eliska escribió en sus memorias: "Demostré que una mujer puede seguir su camino al mismo nivel que los mejores de los hombres. Las mujeres solemos culpar de nuestros fallos a la naturaleza. Es mucho más productivo estar menos enfadado y más esforzado. Algunas dificultades pueden ser fácilmente superadas."

Eliska Junkova murió plácidamente en enero de 1994, pero su espíritu permanece en la pieza clásica de jazz 'Bugatti Step' (1928) del compositor checo Jaroslav Jezek.