
A medio camino entre la motocicleta y el cyclecar (autociclo) de cuatro ruedas, los tricyclecars fueron bastante desconocidos en España en las primeras décadas del siglo XX. Escasos son los vehículos de tres ruedas de producción nacional, destacando en años posteriores los Audenis o Simó barceloneses.
Legalmente y a pesar de sus tres o cuatro ruedas los tryciclecars y los cyclecars estaban regulados en Europa (salvo Gran Bretaña) por los clubs y federaciones motociclistas, siendo considerados como una categoría más de motocicletas. Básicamente y por motivos fiscales estos vehículos no podían superar los 1.100 centímetros cúbicos ni los 350 kilos de peso, aunque en España nunca se tuvo en cuenta esta última condición debido al mal estado general de nuestras carreteras.




