Hay un huequecito reservado en mi corazón para el slot y, sobre todo, para
los coches clásicos americanos (de competición o de calle, da lo mismo), que
siguen despertando en mí la misma pasión infantil que ya sentía cuando veía
series como “El inmortal” (un Mustang de 1967 era el coprotagonista), “Cannon”
y su Lincoln Continental Mk IV, o la siempre recordada “Starsky y Hutch” y su
inefable Ford Torino de 1976.
Regresando a la competición, Norteamérica ha dado al mundo grandísimos
pilotos, no todos ellos bien conocidos a este lado del océano Atlántico, donde
solo los grandes protagonistas de la Fórmula 1 y los vencedores de ciertas
pruebas clásicas de resistencia son retenidos por nuestra débil memoria.
Paradigma de lo expresado es Anthony
Joseph Foyt jr., más conocido como A. J. Foyt, que nació en la tejana
ciudad de Houston el día 16 de enero de 1935, y es, sin lugar a dudas, uno de
los pilotos estadounidenses más relevantes de la historia del automovilismo en
aquél país.
