
Subir a Sils es sencillo, uno coge el tren, se baja en la
estación y ya está en la Llotja
de l'Automòbil i la Moto Antiga.
Como ya estábamos en días de verano, el sol era de justicia y lo primero fue
hacerse con un sombrero, suerte que graciosamente la organización piensa
en ello. Mala ocasión para hacer fotos porque el polvo era ubicuo, y porque los
montones de recambios no son muy fotogénicos.
De todos modos tengo que decir que la visita es obligada para los que buscan
esos recambios y saben que en Auto-Retro no están
todos los que están aquí. Lo mismo puede que suceda al revés, pero hay aquí
mucho recambio de moto que no está en el otro lado, y bastante de coches de
todas clases que no tiene su lugar en un salón como
Auto-Retro. Y esto es un elogio a ambos, porque creo que se
complementan y no compiten y además tienen fechas muy diferenciadas.